Red Anticorrupción Peruana

Hacia una sociología de la corrupción

Hacia una sociología de la corrupción

Introducción

El presente artículo desarrolla algunos de los resultados de una investigación de largo aliento orientada a lo siguiente : 1º demostrar que el fenómeno de la corrupción puede y debe ser tratado sociológicamente; 2º Superar una serie de tesis equivocadas o sólo parcialmente ciertas sobre la corrupción y que están en boga en organismos internacionales y en eventos de alcance mundial; 3º Proponer con una base científico-social reales políticas anti-corrupción.
Para lo primero, es decir para afirmar que la corrupción debe ser analizada sociológicamente se tuvo que superar su afincamiento en el campo puramente ético-individual o en el ámbito específicamente jurídico-penal refutando sus supuestos teóricos y postulando que la corrupción es acción social con un mínimo de bilateralidad social; que tiene causas sociales y que, asimismo, tiene efectos sociales.
Para lo segundo, es decir el estudio de tesis equivocadas se analizó y refutó a lo largo de todo el trabajo investigativo las siguientes tesis.
1.   La corrupción es propia de países sub- desarrollados o "Republiquetas bananeras".
2.   La corrupción ha existido siempre.
3.   La corrupción es privativa del gigantismo burocrático - estatal.
4.   La corrupción es problema de moral individual.
5.   La corrupción es del sistema y no de las personas (Tesis opuesta a la anterior).
6.   La corrupción es equivalente a inmoralidad o a delincuencia.
7.   La teoría de la Anomía explica la corrupción.
La discusión de esta última tesis nos obligó a buscar un corpus teórico que supere las limitaciones de la teoría de anomía social en la descripción y explicación del fenómeno de la corrupción.  Como actualmente no lo hay se tuvo que realizar una tarea de construcción teórica que culminó con la formulación de dos teorías sociales : Una de "alcance intermedio" en los términos de Merton (1,965) que sirve de marco teórico para el análisis de la corrupción y otra de carácter específico sobre la corrupción misma.
Lo tercero, es decir, la formulación de políticas anticorrupción con basamento científico (y que por razones de espacio ya no tratamos en este trabajo) fue una consecuencia natural y lógica proveniente del análisis integral practicado en nuestra investigación al fenómeno de la corrupción.  Se llegó a absolver lo que realmente implica la definición de políticas anticorrupción :
    1.Una adecuada conceptualización y tipologización de la corrupción, 2. El tratamiento de los factores y sub factores que la condicionan, 3. El reajuste de la legislación vigente, 4. Acción internacional concertada, y 5. Formulación de planes nacionales anticorrupción.
En general la labor no fue fácil, esto por la ostensible ausencia de investigaciones científicas sobre la corrupción así como por la falta de estadísticas y la escasez de bibliografía especializada sobre el tema.  Estos escollos nos obligaron al seguimiento exhaustivo de diferentes casos de corrupción en el Perú y el mundo vía medios escritos de información y la mass-media en general.  Lo que demandó mas esfuerzo sin embargo fue otra tarea : La de construcción teórica, la misma que la abordamos multiparadigmáticamente, orientación teórica y metodológica planteada por la sociología contemporánea (Ritzer 1,993).  Particularmente se buscó responder a la preocupación de la sociología europea de relacionar la acción y las estructuras  así como responder al afán de la sociología norteamericana de relacionar la micro y macro sociología.


I. Los problemas fáctico y teórico de la corrupción


La problemática de la corrupción social se presenta a dos niveles: El Fáctico y el Teórico.  El primero referido a su avance cuantitativo y cualitativo en el mundo con las graves consecuencias que conlleva y, el segundo relacionado a las serias limitaciones teóricas que hay en su posible tratamiento científico.

El problema fáctico


Consiste en :
1. La Generalización del fenómeno de la corrupción : Hay casos de corrupción en países del "tercer mundo" y primer mundo, en naciones ricas y pobres, en sociedades estructuradas o desestructuradas; esto a contrapelo de quienes afirmaban que la corrupción era sólo problema de "Republiquetas bananeras".  Los casos de corrupción involucran a gobernantes del más alto nivel, aún en países que por su "solidez normativa que favorece la cohesión social" en la perspectiva Durkheimniana, podríamos considerar "Nómicos" (El término es nuestro): Japón y Suiza (Paredes Castro 1,994; Bernasconi, 1,995).  La generalización y multiplicación del fenómeno se da al contrapelo de la opinión liberal que "a menos regulación y gigantismo estatales y mayor privatización, menor corrupción.
2. Su heterogeneización.- Las modalidades de la corrupción son diversas y se multiplican.  Amén de las ya reconocidas en los Códigos Penales (Enriquecimiento Ilícito, Peculado, Concusión, Malversación, Colusión, etc).  Surgen modalidades nuevas asociadas al avance del crimen organizado, los avances tecnológicos y la globalización.
3. Su enraizamiento en el tejido social.- La corrupción no se queda a nivel de los Gobiernos y áreas de poder visible, sino que esta llegando a las organizaciones y colectividades sociales : Instituciones tutelares de la sociedad, entidades empresariales y financieras, asociaciones de todo tipo, entidades educativas, clubes (deportivos entre ellos).
4. Su internacionalización y transnacionalización.- Con el poder corruptor y poder económico del crimen organizado así como por la misma globalización del mundo la corrupción rompe las barreras nacionales, adquiriendo conexiones insospechadas.  También el problema se relaciona con la existencia de corrupción en organismos internacionales con el efecto multiplicador que conlleva. 
5. Sus graves consecuencias económicas, políticas y sociales en cuanto a exacción y dilapidación de fondos públicos, afectación de intereses colectivos, ingobernabilidad, afectación de la moral social, consecuencias que ya han sido motivo de gran atención en foros del más alto nivel, tales como ocho Conferencias Mundiales sobre la Corrupción, auspiciadas por organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. 

El problema teórico


¿Existe o no una teoría social que sirva de marco teórico para el análisis  y la explicación del fenómeno de la corrupción?. ¿Es válido el supuesto que la teoría de la Anomía sirve de enfoque para dilucidar la problemática de la corrupción?.  Sin menoscabo de su validez para otros tipos de análisis sostenemos que la teoría de la Anomía, particularmente en su vertiente Durkheimniana  ("ausencia de normas que favorezcan la solidaridad" -Durkheimn, 1,967-) no resuelve el problema; y que en sus versiones Parsonsiana (desinstitucionalización por falta de internalización de valores normativos, -Parsons, 1,951-) o Mertoniana (falta de oportunidades sociales para alcanzar metas culturales, -Merton, 1,965-) lo hace muy limitadamente.  Consideramos que el fenómeno de la corrupción es muy complejo para ser analizado solamente en términos de ausencia o presencia de normatividad social, por un lado, o de observancia o inobservancia de normas existentes por otro.  Creemos que hay otros elementos que deben ser considerados, acordes a la amplitud de la problemática de la corrupción como por ejemplo : 
-    ¿Qué relación tiene la corrupción con la institucionalidad misma?.  ¿No es en ella donde mejor se mueve la corrupción?.  Y para moverse en ella.  ¿No requiere de poder administrativo o normativo mínimos o de contactos con ellos?.
-    ¿ Que ideología o subcultura sustenta la acción corrupta o corruptora?.
-    ¿Qué unidades de análisis deben utilizarse o crearse para el adecuado estudio del fenómeno de la corrupción?.
-    ¿Cómo debe conceptualizarse la corrupción?.  ¿Sólo como conducta desviada o delincuencial? ¿Sólo como psicopatología individual?. ¿Sólo como inmoralidad personal?.
-    ¿La corrupción es acción social?, ¿Es hecho social?, ¿Cuál es su tipología?.
-    ¿Cuáles son los linderos entre delincuencia común, inmoralidad, degradación social y corrupción?.
-    ¿Qué tiene que ver la modernización con la actual profusión de la corrupción?.
-    ¿Históricamente los escándalos de corrupción no son expresión de la conciencia social que diferencia lo público de lo privado?.
-    ¿Tienen algo que ver los sistemas de gobierno hoy en boga como "LA DEMOCRACIA DELEGATIVA" (O' Donnell 1,994) en la corrupción?-      
-     ¿Cuál es la relación de la corrupción con el mayor o menor poder y con los intereses?
Como las respuestas a estas interrogantes no puede ofrecerlas la teoría de la Anomía, se impone la necesidad de recurrir a una teoría alternativa que sí las resuelva solventemente.  El problema es que no hay actualmente una que sirva de marco teórico para el análisis de la corrupción.  Se hace imperativa la tarea de construcción teórica, pero no de cualquier teoría sino de una que, para responder a las interrogantes planteadas, reúna las siguientes características :
1.   Debe permitir una adecuada conceptualización del fenómeno de la corrupción.
2.   Debe tener no sólo valor descriptivo del fenómeno (el qué y cómo) sino también valor explicativo (el por qué) del mismo llegando a definir en este nivel explicativo los factores que lo producen. 
3.   Debe analizar la problemática de la normatividad social ya no sólo en términos de existencia o no existencia de normas; o de acatamiento o no acatamiento de normas sino en términos cómo se las utiliza y para qué.
4.   Debe responder a la preocupación de la sociología de relacionar acción y estructuras (Ritzer 1,993)
5.   Debe permitir el análisis y la relación macro y microsociológicas (preocupación de la sociología norteamericana) (Ibid, 1,993).
6.   Debe responder a las características de una teoría científica, es decir ser un conjunto organizado de términos y de proposiciones intrínsecamente congruentes y empíricamente verificables tal como lo plantea el sociólogo italiano Ferrarotti. Sin olvidar que  "La construcción de una teoría científica es siempre la edificación de un sistema más o menos afinado y consistente de enunciados que unifica, amplía, y profundiza ideas, las cuales en el estudio pre-teórico, habían sido más o menos intuitivas, imprecisas, esquemáticas e inconexas" (Bunge, "La Investigación Científica").

Comentarios

el problema de la corrupcion esta vinculado mayormente con la policia nacional ya que no son leales a lo que los patriotas dominicano quisieron que fuera nuestra republica, una republica soberana libre e independiente, sin daños y perjuicio a lo que hoy en dia estamos viviendo.

II. EL NUEVO CORPUS TEÓRICO La ausencia de una teoría que responda a las interrogantes formuladas en la sección anterior nos llevó a la construcción de un andamiaje teórico que, estamos seguros, llena el vacío señalado y que reúne, además, los requisitos exigidos para una teoría científica. Lo denominamos Socionomía Instrumental. Por razones de espacio expondremos sólo sus ideas centrales y algunas proposiciones principales. Ideas centrales 1. La normatividad social es cada vez más instrumental a partir de la modernidad (modernidad que implica procesos de secularización del poder (Maquiavello, 1971; Hobbes, 1980)), relativización utilitaria de valores y normas (Gouldner); el avance de la razón instrumental (Weber 1986, 1976 y Escuela de Frankfurt– Horkheimer 1974; Jay 1974); la juridificación del mundo de la vida y su colonización por el mundo del dinero y el poder (Habermas 1989); el avance de la dominación legal (Weber 1986); la extensión del contrato en la sociedad (Bendix 1964). 2. La instrumentalidad de la normatividad social se manifiesta en la capacidad activa de los hombres de crear, fortalecer (o destruir) espacios normativos institucionalizados y estructurados que sirven de medio para: el logro de finalidades y/o metas sociales, la preservación de valores o la plasmación de intereses. La normatividad social responde en ese sentido al esquema de la racionalidad medios-fines. En algunos casos sirve para establecer relaciones sujeto-objeto entre los hombres. 3. La acción normativa instrumental, sin embargo, no es ilimitada, sino que está situada y condicionada históricamente. Se inscribe además en el marco de la Estructuración Social (Giddens 1976) donde: 1. La acción constituye las estructuras –en este caso normativas– y a la vez las estructuras normativas constituyen o condicionan la acción; y 2. donde las normas están interrelacionadas con significados y poder. 4. Una derivación del carácter instrumental de la normatividad es que también puede ser utilizada con arreglo a intereses particulares ilícitos y/o ilegítimos. 5. La problemática de la normatividad social ya no debe verse sólo en términos de existencia o no existencia de normas, o de acatamiento o no acatamiento de normas, sino en términos de cómo se las utiliza y para qué. Ideas centrales 1. La normatividad social es cada vez más instrumental a partir de la modernidad (modernidad que implica procesos de secularización del poder (Maquiavello, 1971; Hobbes, 1980)), relativización utilitaria de valores y normas (Gouldner); el avance de la razón instrumental (Weber 1986, 1976 y Escuela de Frankfurt– Horkheimer 1974; Jay 1974); la juridificación del mundo de la vida y su colonización por el mundo del dinero y el poder (Habermas 1989); el avance de la dominación legal (Weber 1986); la extensión del contrato en la sociedad (Bendix 1964). 2. La instrumentalidad de la normatividad social se manifiesta en la capacidad activa de los hombres de crear, fortalecer (o destruir) espacios normativos institucionalizados y estructurados que sirven de medio para: el logro de finalidades y/o metas sociales, la preservación de valores o la plasmación de intereses. La normatividad social responde en ese sentido al esquema de la racionalidad medios-fines. En algunos casos sirve para establecer relaciones sujeto-objeto entre los hombres. 3. La acción normativa instrumental, sin embargo, no es ilimitada, sino que está situada y condicionada históricamente. Se inscribe además en el marco de la Estructuración Social (Giddens 1976) donde: 1. La acción constituye las estructuras –en este caso normativas– y a la vez las estructuras normativas constituyen o condicionan la acción; y 2. donde las normas están interrelacionadas con significados y poder. 4. Una derivación del carácter instrumental de la normatividad es que también puede ser utilizada con arreglo a intereses particulares ilícitos y/o ilegítimos. 5. La problemática de la normatividad social ya no debe verse sólo en términos de existencia o no existencia de normas, o de acatamiento o no acatamiento de normas, sino en términos de cómo se las utiliza y para qué. 6. La creciente instrumentalidad de la normatividad social en la sociedad moderna es parte del diagnóstico de nuestro tiempo. Es un dato de la realidad. 7. No creemos incompatible la racionalidad instrumental (destacada por Weber y criticada por la escuela de Frankfurt) con la racionalidad comunicativa (planteada Habermas, 1989) en el campo de la normatividad social. En una relación de sujeto-sujeto (y no de sujeto-objeto) los hombres pueden y deben instrumentar y fiscalizar democráticamente la normatividad social. Proposiciones principales 1. Un componente central de la vida social es la conducta regida por normas sociales. Pero ello no implica que la conducta humana sea sobredeterminada por la normatividad social. 2. La conducta regida por normas sociales supone, particularmente en la sociedad moderna, no sólo la presencia de acción social normada sino de acción social normativa. No sólo conducta del que acata las normas sino del que las prescribe aunque sea históricamente hablando. En gran parte la tradición y la socialización se encargan de hacernos llegar las normas como algo dado en el mundo de la vida cotidiana. 3. Detrás de las normas no sólo hay valores sino también poder e intereses. Las normas no son algo dado sino algo que va dándose en el proceso de producción y reproducción social como producto del quehacer humano. Las normas provienen de la acción social prescriptiva de conductas, de la capacidad del hombre de señalar el deber ser en el comportamiento humano frente a las solicitaciones del ambiente y del grupo social. Esta capacidad normativa en un horizonte de legitimidad es ya una forma de poder. A esto hay que agregar «que todo orden normativo-moral y de conocimientos es al mismo tiempo un sistema de poder» (Giddens 1976); es decir una estructura de mando y obediencia, de relaciones asimétricas de poder; esto sin olvidar que usualmente muchas normas refrendan intereses y que en varios casos valores e intereses no tienen linderos definidos (Ferrater Mora 1965). 4. La normatividad social no sólo se institucionaliza sino que se estructura socialmente, es decir, no sólo logra la aceptación social sino que se plasma en ámbitos normativos estructurados. A ellos los denominados Espacios Normativos Institucionalizados y Estructurados (ENIE). Los componentes de dichos ENIEs son los siguientes : Normas, Valores, Poder, Intereses, Organizaciones, Roles y Creencia en la legitimidad del ENIE. Es decir, su estructura es de «tipo mixto, que combina en distinta medida elementos subjetivos y objetivos» (Ritzer 1993). La conformación de los ENIEs es similar a la de las estructuras sociales de Parsons con tres agregados necesarios: Poder, Intereses y Creencia en la legitimidad del ENIE. Los ENIE pueden ser de tipo político, económico, hierocrático (vinculado a lo sagrado) y social en general. Mayor cuota de poder normativo social lo tienen los ENIEs político y hierocrático. El primero por estar acompañado del poder coercitivo del estado y de una legitimidad originada en la voluntad general, y el segundo por fundamentar su legitimidad en un reclamado origen sagrado de las normas. 5. Los espacios normativos institucionalizados y estructurados funcionan como auténticos sistemas de conducta. Dichos sistemas de conducta están conformados por: • Prescriptores (pasados y presentes) de normas de conducta con arreglo a valores e intereses (Poder Normativo). • Administradores de la aplicación de las normas (Poder Administrativo). • Acatadores o no acatadores de las normas. • Sancionadores de los que desacatan las normas (Normalmente son los mismos del poder administrativo). • Acciones sociales normativa, teleológica (con arreglo a fines) y dramatúrgica dentro del marco normativo. • Interacción social entre los poderes normativo y administrativo y los obligados a la norma (con la posibilidad de nuevos significados para la conducta normada). • Un sistema de significados propios del sistema normativo. • Creencia en la legitimidad del sistema de conducta. • Logros, productos, del sistema de conducta. Graficados en términos de sistema insumo- producto (Easton 1969), los ENIEs tienen la siguiente conformación (Ver hoja adjunta). 6. Aplicando el enfoque de sistemas (Easton 1969) podemos llegar a encontrar las disturbaciones que se presentan en los espacios normativos: • Presencia de intereses no legítimos en las Entradas y Procesos del sistema. • Utilización del poder normativo y administrativo del sistema para satisfacer intereses particulares y no del sistema normativo-conductual. • Lograr dolosamente Productos (salidas) diferentes a los previstos explícitamente para el sistema. • Ausencia de retroalimentación por falla o disimulo de los encargados del control y fiscalización del sistema normativo. • Ausencia de mecanismos de participación de la colectividad social en la generación de las normas y en la fiscalización de la aplicación administrativa de las mismas. MARIO OLIVERA PRADO

ENSAYOS Hacia una sociología de la corrupción* Mario Olivera Prado En esta oportunidad, la sección "Galería Sanmarquina" se enriquece con la publicación del trabajo ganador del «Concurso Alma Mater 1997-1998» en el Área de Letras y Ciencias Humanas y con la primera mención honrosa, otorgada a criterio del jurado calificador. INTRODUCCIÓN El presente artículo desarrolla algunos de los resultados de una investigación de largo aliento orientada a lo siguiente: 1º demostrar que el fenómeno de la corrupción puede y debe ser tratado sociológicamente; 2º Superar una serie de tesis equivocadas o sólo parcialmente ciertas sobre la corrupción y que están en boga en organismos internacionales y en reuniones de alcance mundial; 3º Proponer con una base científico-social reales políticas anticorrupción. Para lo primero, es decir, para afirmar que la corrupción debe ser analizada sociológicamente, se tuvo que superar su afincamiento en el campo puramente ético-individual o en el ámbito específicamente jurídico-penal refutando sus supuestos teóricos y postulando que la corrupción es acción social con un mínimo de bilateralidad social; que tiene causas sociales y que, asimismo, tiene efectos sociales. Para lo segundo, es decir, el estudio de tesis equivocadas, se analizó y refutó a lo largo de todo el trabajo investigativo las siguientes tesis: 1. La corrupción es propia de países subdesarrollados o «Republiquetas bananeras». 2. La corrupción ha existido siempre. 3. La corrupción es privativa del gigantismo burocrático-estatal. 4. La corrupción es problema de moral individual. 5. La corrupción es del sistema y no de las personas (Tesis opuesta a la anterior). 6. La corrupción es equivalente a inmoralidad o a delincuencia. 7. La teoría de la Anomía explica la corrupción. La discusión de esta última tesis nos obligó a buscar un corpus teórico que supere las limitaciones de la teoría de anomía social en la descripción y explicación del fenómeno de la corrupción. Como actualmente no lo hay se tuvo que realizar una tarea de construcción teórica que culminó con la formulación de dos teorías sociales: Una de «alcance intermedio» en los términos de Merton (1965) que sirve de marco teórico para el análisis de la corrupción y otra de carácter específico sobre la corrupción misma. Lo tercero, es decir, la formulación de políticas anticorrupción con basamento científico (y que por razones de espacio ya no tratamos en este trabajo) fue una consecuencia natural y lógica proveniente del análisis integral practicado en nuestra investigación al fenómeno de la corrupción. Se llegó a absolver lo que realmente implica la definición de políticas anticorrupción: 1. Una adecuada conceptualización y tipologización de la corrupción, 2. El tratamiento de los factores y subfactores que la condicionan, 3. El reajuste de la legislación vigente, 4. Acción internacional concertada, y 5. Formulación de planes nacionales anticorrupción. En general, la labor no fue fácil, esto por la ostensible ausencia de investigaciones científicas sobre la corrupción, así como por la falta de estadísticas y la escasez de bibliografía especializada sobre el tema. Estos escollos nos obligaron al seguimiento exhaustivo de diferentes casos de corrupción en el Perú y el mundo vía medios escritos de información y la mass-media en general. Lo que demandó más esfuerzo sin embargo fue otra tarea: La de construcción teórica, la misma que abordamos multiparadigmáticamente, orientación teórica y metodológica planteada por la sociología contemporánea (Ritzer, 1993). Particularmente se buscó responder a la preocupación de la sociología europea de relacionar la acción y las estructuras, así como responder al afán de la sociología norteamericana de relacionar la micro y macro sociología. I. LOS PROBLEMAS FÁCTICO Y TEÓRICO DE LA CORRUPCIÓN La problemática de la corrupción social se presenta a dos niveles: El Fáctico y el Teórico. El primero referido a su avance cuantitativo y cualitativo en el mundo con las graves consecuencias que conlleva y, el segundo, relacionado a las serias limitaciones teóricas que hay en su posible tratamiento científico. El problema fáctico Consiste en: 1. La Generalización del fenómeno de la corrupción.- Hay casos de corrupción en países del «tercer mundo» y «primer mundo», en naciones ricas y pobres, en sociedades estructuradas o desestructuradas; esto a contrapelo de quienes afirmaban que la corrupción era sólo problema de «Republiquetas bananeras». Los casos de corrupción involucran a gobernantes del más alto nivel, aun en países que por su «solidez normativa que favorece la cohesión social» en la perspectiva durkheimniana, podríamos considerar «Nómicos» (El término es nuestro): Japón y Suiza (Paredes Castro, 1994; Bernasconi, 1995). La generalización y multiplicación del fenómeno se da a contrapelo de la opinión liberal que «a menos regulación y gigantismo estatales y mayor privatización, menor corrupción». 2. Su heterogeneización.- Las modalidades de la corrupción son diversas y se multiplican. Amén de las ya reconocidas en los Códigos Penales (Enriquecimiento Ilícito, Peculado, Concusión, Malversación, Colusión, etc), surgen modalidades nuevas asociadas al avance del crimen organizado, los avances tecnológicos y la globalización. 3. Su enraizamiento en el tejido social.- La corrupción no se queda a nivel de los Gobiernos y áreas de poder visible, sino que está llegando a las organizaciones y colectividades sociales: Instituciones tutelares de la sociedad, entidades empresariales y financieras, asociaciones de todo tipo, entidades educativas, clubes (deportivos entre ellos). 4. Su internalización y transnacionalización.- Con el poder corruptor y poder económico del crimen organizado, así como por la misma globalización del mundo, la corrupción rompe las barreras nacionales, adquiriendo conexiones insospechadas. También el problema se relaciona con la existencia de corrupción en organismos internacionales con el efecto multiplicador que conlleva. 5. Sus graves consecuencias económicas, políticas y sociales en cuanto a exacción y dilapidación de fondos públicos, afectación de intereses colectivos, ingobernabilidad, afectación de la moral social, consecuencias que ya han sido motivo de gran atención en foros del más alto nivel, tales como ocho Conferencias Mundiales sobre la Corrupción, auspiciadas por organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. El problema teórico ¿Existe o no una teoría social que sirva de marco teórico para el análisis y la explicación del fenómeno de la corrupción? ¿Es válido el supuesto de que la teoría de la Anomía sirve de enfoque para dilucidar la problemática de la corrupción? Sin menoscabo de su validez para otro tipo de análisis sostenemos que la teoría de la Anomía, particularmente en su vertiente durkheimniana («ausencia de normas que favorezcan la solidaridad». Durkheimn, 1967) no resuelve el problema; y que en sus versiones parsonsiana (desinstitucionalización por falta de internalización de valores normativos. Parsons, 1951) o Mertoniana (falta de oportunidades sociales para alcanzar metas culturales. Merton, 1965) lo hace muy limitadamente. Consideramos que el fenómeno de la corrupción es muy complejo para ser analizado solamente en términos de ausencia o presencia de normatividad social, por un lado, o de observancia o inobservancia de normas existentes, por otro. Creemos que hay otros elementos que deben ser considerados, acordes a la amplitud de la problemática de la corrupción, como por ejemplo: • ¿Qué relación tiene la corrupción con la institucionalidad misma? ¿No es en ella donde mejor se mueve la corrupción? Y, para moverse en ella, ¿no requiere de poder administrativo o normativo mínimos o de contactos con ellos? • ¿Qué ideología o subcultura sustenta la acción corrupta o corruptora? • ¿Qué unidades de análisis deben utilizarse o crearse para el adecuado estudio del fenómeno de la corrupción? • ¿Cómo debe conceptualizarse la corrupción? ¿Sólo como conducta desviada o delin-cuencial? ¿Sólo como psicopatología individual? ¿Sólo como inmoralidad personal? • ¿La corrupción es acción social? ¿Es hecho social? ¿Cuál es su tipología? • ¿Cuáles son los linderos entre delincuencia común, inmoralidad, degradación social y corrupción? • ¿Qué tiene que ver la modernización con la actual profusión de la corrupción? • ¿Históricamente los escándalos de corrupción no son expresión de la conciencia social que diferencia lo público de lo privado? • ¿Tienen algo que ver los sistemas de gobierno hoy en boga como «LA DEMOCRACIA DELEGATIVA» (O’ Donnell 1994) en la corrupción? • ¿Cuál es la relación de la corrupción con el mayor o menor poder y con los intereses? Como las respuestas a estas interrogantes no puede ofrecerlas la teoría de la Anomía, se impone la necesidad de recurrir a una teoría alternativa que sí las resuelva solventemente. El problema es que no hay actualmente una que sirva de marco teórico para el análisis de la corrupción. Se hace imperativa la tarea de construcción teórica, pero no de cualquier teoría sino de una que, para responder a las interrogantes planteadas, reúna las siguientes características: 1. Debe permitir una adecuada conceptualización del fenómeno de la corrupción. 2. Debe tener no sólo valor descriptivo del fenómeno (el qué y cómo) sino también valor explicativo (el porqué) del mismo, llegando a definir en este nivel explicativo los factores que lo producen. 3. Debe analizar la problemática de la normatividad social ya no sólo en términos de existencia o no existencia de normas, o de acatamiento o no acatamiento de normas, sino en términos de cómo se las utiliza y para qué. 4. Debe responder a la preocupación de la sociología de relacionar acción y estructuras (Ritzer 1993). 5. Debe permitir el análisis y la relación macro y microsociológicas (preocupación de la sociología norteamericana) (Ibid, 1993). 6. Debe responder a las características de una teoría científica, es decir, ser un conjunto organizado de términos y de proposiciones intrínsecamente congruentes y empíricamente verificables, tal como lo plantea el sociólogo italiano Ferrarotti. Sin olvidar que «La construcción de una teoría científica es siempre la edificación de un sistema más o menos afinado y consistente de enunciados que unifica, amplía, y profundiza ideas, las cuales en el estudio preteórico, habían sido más o menos intuitivas, imprecisas, esquemáticas e inconexas» (Bunge, La Investigación Científica).

Señores de Red Anticorrupción: Decirles que, en primer lugar el artículo está incompleto; y en segundo lugar, debo decirles, que el artículo en mención me pertenece y fue publicado por la Revista ALMA MATER de la UNMSM, al haber ganado el suscrito el Premio Nacional ALMA MATER 1997-1998.Les agradeceré se sirvan indicar la propiedad intelectual de dicho trabajo. Atentamente, Mario Olivera Prado Sociólogo, Experto en Políticas Anticorrupción Consultor de la Oficina Nacional Anticorrupción.

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